Irremediable

poema de Pablo

Sin dedicatoria.
Así, sin más, un verso tras otro
que se arremolinan en la nada.

¡Hay tantos muertos!

Yo, en medio de tanta máquina,
yo, sin fórmula, sin combustión
me delato entre los hierros:
soy humano.

Tengo esta debilidad
cosida a los ruedos,
una amenaza como rémora
asida a mis costillas:

¡hay tantos muertos!

y yo,
que sin morir aún
soy uno de ellos.

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