De profundis clamavi

Mi amor se perdió entre las sombras de un pasaje de melancolía y tristeza,
Sintiose arrinconado por la sutil belleza y fino encanto
de la que, juro, fué la más bella criatura jamás vista por mis ojos,
Y se sentó en una esquina húmeda a llorar.

Mi amor se volvió cobarde cegado por el temor de no tenerte,
Con un miedo infinito a que de mí, ya no haya nada en tu alma,
teme por tu olvido, y yo temo por no tenerte.

Aturdido lacero mi alma con tu recuerdo, lastima más que los látigos y dagas;
¡Tragaría cristales rotos!, si con eso aliviara el dolor que me agobia;
Susurros de tu voz, fantasmales e irreales merodean mis oídos como canciones de luto,
Sentir el roce de tus manos por mi cara desde tu agónica distancia ya no es cuestión de locura.

Mi distorsionada realidad ya no es perceptible siquiera para mí,
Tan siquiera en mi olvido, donde solía haber ideas claras
ahora notasen criptografías e interminables paradojas,
en las que solo distingo tu rostro ya borroso. ¿Eres tú?.

Maldigo a los dioses como ningún mortal con tanto odio lo había hecho
los maldigo por darme corazón y por sembrar en el la semilla de un amor profano hacia ti.
Este, un veneno que me carcome lentamente
Devora mi energía y mis ganas de vivir.

Siento como tu imagen invade mi cuerpo desgarrando desde los confines de mi mente.
Percibo tu olor llenando mi inercia y arrastrando a mi alma al abismo de la desesperación;
Oh Abbaddon, ¡arranca ya mi alma! acaba con mi suplicio, con esta fatal agonía que me está destruyendo
matadme y arrojad mis restos a los carroñeros, pues eso prefiero a seguir sufriendo por esa mortal que ha jugado conmigo.

¡Matadme pronto Oh Señor del gran abismo!,
Porque si no lo haces ella acabará con lo poco que queda de este triste demonio.
Y es porque te amo que sufro, porque es como amar un pedazo de hielo, frio y duro,
porque es tu silencio y tu duda la que me está acabando...

Y aún más dolor me causa el saber que no valgo nada,
Que no vale mi amor ni mi corazón,
Que no te doy confianza, que no quieres yacer en mis brazos.

Cuando te he dicho que son tus labios los únicos que deseo besar y haber besado.
Cuando te he dicho que es en tu sombra en la que me quiero posar cuando el sol me esté cegando.

Eres tú, la única esencia que quiero llevar impregnada en mi alma para siempre,
¡a tu lado no habrá universo ni eternidad!

Pero todo esto te ha valido, y aun así no deseas estar conmigo.
¡Entonces habré de dejarte, porque sé muy bien que nunca podré olvidarte cortesana y tampoco dejare de amarte!

Oh lujuria envenenaste mi absenta.
Es así como entrego estos despojos de vida atados a lo que solía ser un cuerpo con corazón,
para que sea deleite de buitres y de hienas,
Que en banquete de sadismo, devoren con desmesurado placer.

Recibo a Madre Muerte con lágrimas en mi rostro y una sonrisa espeluznante,
Me aferro a su frio cadáver para que me lleve a la felicidad del eterno olvido.
Porque una ilusión de una vida sin ti no es vida...
Muerto seré gusano devorando tus entrañas
Perdidos en el infierno maceraré tu cráneo contra mi vientre y te recordaré que fuiste mía en vida.

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