Mentiroso Desamor

poema de NILH

¿Qué es lo que quieres decirme? Como estrellas fugaces mandas tus palabras, que me siguen, sé que me siguen, tú, la diosa de mi Olimpo, mi punto débil, tú, la columna más hermosa pero quebradiza de mi gran fortaleza.
Mi alma, cual superficie delgada de hielo, donde tú saltas cada vez que tus ojos se clavan en mí, mi alma te reclama, le grita a mi corazón que vuelvas, quieres quebrarme y no sé aún que escondes, al sonar el cántico de nuestra hermandad, la justicia de nuestros credos, donde nuestros armazones se acercan, donde todo el odio que a la fuerza creaste hacia mí se levanta como una cárcel, impenetrable e inquebrantable.
Tú eres la que pone flores, llenas de oro el suelo, traes diamantes y majestuosidad, plantaste espinas de orgullo para mantenerme lejos de ti. Tus ojos están vendados y tus oídos solo escuchan rumores de maldad e infelicidad y a veces, solo a veces, algún amante de barro calienta tu alma con sus palabras simples, pero sabes que tu corazón arderá solo por mi y sé que aún tu sangre, reclama mi sangre, tu alma quiere sumergirme en ti y llenarme de tu vida.
Abre los ojos, oye mi voz y mira la tumba que has llenado de oro, los diamantes de tu alma que tiraste, porque en tu angustia me muestras lo grande de tu espíritu, muestras tus murallas ante mí, pintaste en tus labios un estandarte que me amenaza, pero estás muerta, tu rostro está apagado, tu angustia seca los espinos y los convierte en polvo, solo me adornaste la tumba de tu felicidad, celebras haberte alejado de mí, pero el amor te sabe amargo, quieres encontrar gusto en los labios de barro y tragas la arcilla del alma de lo vulgar, ya no puedes tomar de tu vino favorito, no puedes reclamarlo de mis labios, por ahora, no puedes.
Tu rostro se esconde del mío, tu orgullo intenta darme la espalda, obligas a tus labios y a tu lengua a gritar que te creaste una felicidad y que ahora el mundo está a tus pies, pero tu alma es como un niño, nuestros senderos se acercan y nuestros jueces pueden ver como tu alma se estira para abrazarme, porque mientras en la portada de tu espíritu pintas una sonrisa, en sus páginas se derriten las letras por tus lágrimas.
He reforzado mi corazón, para que cuando esté cerca de ti no se arranque de mi pecho para abrazarte, he hablado día tras día con mi alma, le he contado que tu fuego por mí se extinguió, pero no hace caso, me acusa de embustero, de proferir falacias sobre nuestro amor y me está obligando a morir por ti. Muchas veces casi la he convencido de que todo se apagó y he caminado en alivio por un lapso temporal, pero desde que escucha los gritos de tu amor, dentro de esa roca endurecida que es tu corazón, se ha vuelto loca, ha perdido la razón.

La luz de tu vida me ha contado que me necesitas aún, pero que cada día haces los muros de tu ser más firmes para no dejarme entrar. Tú eres una guerrera, asesina, eres un cometa despeinado y encendido por el orgullo, tu inteligencia se pierde por tus ganas de gritarles a todos que no me necesitas, tu presentación es eso, mas yo pude amanecer en ti, fuimos como la luna y el mar, te sumergías en mí, por eso y solo por eso, puedo saber que no eres más que una roca hueca, en cuyo interior yace una niña muy pequeña, que me necesita y que quisiera vivir en huracanes de pasión, ¿de qué nos sirve tanta lucha? Ya dejamos de combatir por lo que queríamos, ahora solo queremos derrotar a nuestro amor, pero él, es invencible.

Para ti, todas mis lágrimas, mi vida, mi pasión, mi alma y mi amor. Para ti amor mío, mi desesperación.

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