Lluvias de enero

poema de Mr Monch

Nos preocupamos por vernos bien, pero no por saber nuestros nombres. Un saludo tímido seguido de una caricía traviesa y atrevida que se irá perdida sin dueño.

Procuramos sonreir, procuramos mantener el misterio, en este momento idílico nada es espacio perdido, ningun yermo es terreno sin reino.

Jugamos a ser un poco mas que amigos pero parecer menos que mancebos. Es inevitable pensar que hacemos aquí aunque los dos desde hace tiempo muy bien lo sabemos.

De un vendaval y gigantes olas, de toda su furía en sus adentros, podría ser un autentico acertijo pero preferimos resumirlo en un par de besos y hasta luego.

Se que nos habríamos perdido de aqui al final de la vía láctea, el infinito es demasiado infinito hasta para la luz y la luz es demasiada para nuestros cuerpos.

Pero al parecer preferimos tenernos de la puerta a la cama: la distancia más corta, más aún que una llamada no contestada, mas aún que una fría mirada.

Como una atípicamente típica lluvia de enero, decidimos querernos y despues no querernos.

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