No es una décima

poema de misombra

¿Quién fuera escala real
para ser la reina de tus pasiones?
¿Quién fuera la aterradora sombra
en tus noches solitarias
para exacerbar tus fogosas angustias?
¿Quién fuera la pluma
sostenida por tu varonil puño
que mitiga mis penas del alma?
¿Quién fuera la Mistral
que derrama el consuelo
de tu angelical redención
por mi lejanía insolente?
¿Quién fuera tu décima
para no sudar la luna clara
de esta rima que no te respeta?

Y en este juego vencerte,
sin la décima que te hace fuerte.

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