Insidiosa

poema de misombra

Insidiosa

¡Ohhh, que belleza!,
la absorta calle desierta
que atiende con eterno
pesar la lluvia que llora
el menguado rumor ladino
que en sus gotas reposan,
las horas lentas y monótonas
testifican el lugar del rumor
nacido de aquella nube hermosa
que suspira envidiosa su alma
y ríe al contemplar
la perenne tristeza
de la solitaria calle.

Mientras cae la lluvia
la gran ciénaga
cede amortajada ante la noche,
la aurora misma esfuma la niebla
en el transparente velo
del misterio que se consume
y la verdad se alza
con las ondas convulsas
del simple astro.

Insidiosa
¡Que belleza!

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