Don ajeno

poema de odalis

Don ajeno

Querido padre, ¿sabes? Siempre había querido tener una conversación, contigo, nunca la tuve, ¿por qué? No lo sé, porque parecía que para ti yo nunca existí, tú hablabas sólo de tus amigos, y un poco de tu trabajo, no conocía mucho de ti

Cierto día vi a mamá llorar, porqué, no sé, sólo vi que lloraba
Y tuve mucho temor, ¿de qué? Ni yo misma sé, pero tenía temor,
sabes teníamos un lugar seguro, ¡el pabellón! a mamá le daba seguridad tenernos a todas en el pabellón y ¡a mí también! porque tú no llegabas o tal vez sí, pero yo dormida estaba

jugaba me sentía sola, viendo a mamá como gastaba su vida en esa máquina de coser, escuchando canciones de despecho; y tengo que decirte que de mis hermanas, sentía que la más chaparrita conmigo no compartía nada, cada quien crecía en su mundo como se lo imaginaba, veía una güera, una chaparrita una alta a la cual yo admiraba y sabes porque, porqué no pedía permiso para nada

pero yo, yo que necesitaba una dirección no sabía de donde la tomaba, mamá su vida sólo era trabajo, dolor y la comida racionaba, por cierto muy sabroso guisaba; pero tú querido papá nunca estabas, sólo te recuerdo ebrio, y vómitos cuando llegabas;

quería platicar contigo, saber cómo pensaba un papá, conocer tus tristezas tus alegrías, quería saber si nos querías,
eso nunca sucedía, sólo recuerdo cuando venías todas corríamos porque si nos encontrabas jugando en la calle nos zumbabas; te recuerdo dando tumbos con un pollo rostizado
y bien tomado; mamá decía vayan por una pepsi papá ha llegado.

Mamá ocupada en su trabajo, por nosotros se preocupaba
Lavaba, planchaba, cocinaba, cocía a don ajeno, y nosotras todas las costuras nos mediamos a escondidas esos vestidos queríamos,

mamá decía no toquen eso es ajeno, y yo me preguntaba por qué ajeno no me regalaba uno, por qué mi mamá le hacía muchos vestidos a ajeno y a mí no; ah y yo misma me contestaba es que don ajeno le paga y de ahí comemos; quería conocer a don ajeno y don ajeno nunca llegó, ahora sé que don ajeno nunca existió

pa´quiero hablarte de mi hermana la chaparrita, sabes era la más inteligente en cuanto a conocimiento era la única que leía y que por voluntad propia, todas las comedias de jazmín conocía, de ahí ella aprendió buena ortografía, ¿lo sabías? Tal vez si, tal vez no, pues tu ocupado vivías.

La güera que cuidaba su belleza, en el gimnasio se la vivía y yo me preguntaba porque me tocó ser la más fea, la que menos querían, porque yo berrinchuda me la vivía, y la que dio más lata a mamá con mis fantasías, tal vez hablaba puras tonterías, pero quería ser escuchada y aprender de la vida.

La mayor, alegre cursaba su preparatoria, y sus fotos yo veía; pero dentro de mí un vacío me recorría, sentía que todas tenían una vida y yo no sabía ni lo que quería; quería ser, escritora, maestra, fotógrafa, cocinera, vivir la vida, conocer, ser libre; pero no me gustaba la escuela, porque nada sabía, fui de muy poca inteligencia no había nadie que me comprendía, no por eso le echaba la culpa a nadie, solo vivía de fantasías

Un día llegó el bebé me alegré porque ya tenía una compañía, me gustaba cuidarlo, regañarlo, alimentarlo y jugar con él como todas las niñas, pronto creció y era mi alegría; un motivo de alegría yo tenía en el kínder me divertía, imaginando que yo era su maestra me comparaba con una maestra Susana que a él atendía.

Querido papá ahora no te culpo de nada porque nunca tuviste escuela e hiciste conforme a lo que tú creíste, nadie te dio dirección, ahora entiendo como padre hiciste lo mejor, no te juzgo
Nadie nace sabiendo ser padre, y cuando escribo esto no es reproche es solo un simple poema cargado de recuerdos

recuerdos vagos que formaron una vida; ahora puedo hacer todo lo que quería, conocí a Dios, ya no me siento vacía, soy madre, maestra, estudiante, hasta canto y escribo poesías, me gusta representar obra de teatro y yo no lo sabía, quiero aprender a tocar piano, quiero mejorar todos los días, pero igual no se mucho de tu vida

creo que una hija ingrata me volví a pesar de todo lo que viví no me culpes; ahora te comprendo cómo hija; porque soy madre y creo que la historia se vuelve a repetir con mi hijo, y quiero aplicar lo que yo viví para que él sienta mi compañía, pero un hijo ausente me tocó y no sé como ser madre porque eso no se estudia en la vida.

Te quiero viejito, y pesar de todo lo que viví, esta mi familia no la cambiaría ni por la mejor del mundo aunque creo que la mejor yo la tenía; papá, mamá gracias por hacer todo su esfuerzo a pesar de no estudiar en una escuela para padres lo único que hicieron es cuidarme y encaminarme por la vida, a su manera y eso lo quiero valorar en esta vida.

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Mirian Arellano alvarado

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