DEMONIACA OSCURIDAD

DEMONIACA OSCURIDAD

(Un microrrelato del libro "Antes del Infierno")

Cuando hallaron al viejo sacerdote sin vida, los testigos sentían que se les doblaban las rodillas. Peor fue contemplar su rostro del clérigo expresando la imagen del espanto, con sus ojos desorbitados y sus manos crispadas. Sin embargo, su diestra parecía haber deseado seguir reteniendo el bolígrafo y, la izquierda señalaba la entrada de su capilla. Unas palabras hechas en su cuaderno de apuntes y escritas temblorosamente iniciaban una pálida pista.
– “Es, es ella, ha llegado, está entrando, esa demoniaca oscuridad…”.
Poco después, según me hizo saber el notario, el eclesial dejaba parte de sus propiedades para su sobrina Karina y el resto para quien se atreva en desafiar al Diablo. Por lo tanto ambos nos pusimos investigar. Para empezar, el caso no era muy claro, porque Karina siendo una recocida especialista médica, anticipó que la historia clínica de su tío no anunció un pronto deceso. Luego, indagando otros detalles, las propias palabras del fallecido señalaron a una oscuridad muy anormal. Solamente un ex sacerdote que fue condiscípulo suyo nos advirtió mediante una carta.
– “Mejor no investiguen, aléjense de lo que fue su pertenencia, porque su riqueza pertenece al diablo”.
Así, preocupados por esas palabras, seguimos revisando.
– “He reunido más referencias de una sombra diabólica, una oscuridad de otro mundo” –había dicho el difunto en su diario.
Poco después, de puño y letra del viejo conseguimos leer:
– “¿Por qué a mí?, ¿por qué a mí que soy un representante de Dios, me persigue?, ¿acaso algo no concuerda? Hace poco he visto a cierta distancia la pesada tiniebla, moviéndose, casi reptando; pero luego se transformó en espantosa negrura. Sí, la he visto en otra tarde, cuando esa oscuridad ingresó a través del portón y estuvo en el patio. A los pocos minutos el ente mortal se largó sin dejar rastros, igual que si hubiese resultado temporal imaginación”.
Sabiendo que su caso del sacerdote demandaba más que leyes humanas, Karina me preguntó.
– ¿Qué haremos?
En ese momento, el horizonte parecía más triste por sus colores marchitos, y sus ojos de Karina dejaron caer lágrimas. Fueron instantes de pena mientras revisamos otro párrafo del sacerdote.
–“Sin embargo, un famoso exorcista no cristiano me dijo, que hace mucho tiempo en una secta, un arriesgado rebelde tras un pacto consiguió un secreto de la muerte. Y así fue que los nigromantes y sacerdotes oscuros intentaron manejar un pacto maldito para obtener poder y dominio. Y desde aquella vez la muerte tomó parte del rebaño,…”
Había llegado la noche cuando se marchó la sobrina del sacerdote, estrenando su lujoso convertible deportivo.
A la mañana siguiente, con el primer autobús que lleva hacia la capital de la región, salí a comprar mi boleto de avión, con el propósito de salvar mi vida lejos de su mansión del viejo, es decir; para no sufrir destino de cementerio y esa oscuridad del otro mundo.
Unos días después, mientras me hallaba en pleno viaje llevando solamente una pequeña maleta, me avisaron del fallecimiento de Karina, en el momento que disfrutaba de un día libre en su preciosa mansión, completamente sola. Ella, y las circunstancias, asustaron a médicos y policías que la encontraron, pues vieron una vez más ese rostro atroz de la desesperación. Sin embargo, a pesar de su terror, Karina muy acostumbrada a trabajar entre los muertos, había conseguido escribir casi a tientas con plumón rojo en la pared.
–“No sé qué pasa, esa oscuridad ha entrado; no puedo ver, me ahogo”.
En este momento estoy en otro continente, pero aún no se borran sus anotaciones del difunto.
–“La infernal oscuridad sabe quién ha pactado con la muerte, tomando en poco y a juego el asunto, quizás deseando recibir a cambio riqueza, dominio sobre la multitud o simplemente por unos besos… hasta que la muerte los separe…de la vida”.

DERECHOS RESERVADOS DE AUTOR
Música: Antonio de Cabezón

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