Casi muero lejos

poema de Michael D.N

Sólo yo, o eso pensaba.
Sentado en el sillón rojo con bordes de madera fue donde supe que ya no lo estaba y que ella me acompañaba.
Silenciosa pues no la noté nunca, pero allí estaba respirando en mi nuca.
Ni una palabra me dirigió, no fue necesario
pues igual transmitió el mensaje que me quería dar; la muerte me visitó en sueños y con su guadaña me atravesó.

Dos veces fueron éstas y el dolor se sintió aún en ese mundo alejado de la realidad.

Antes de la tercer estocada fue cuando mi cuerpo se despertó con un miserable grito que apaciguo el miedo que brotó en mi alma en esa la casa alejada y desconocida donde la muerte me buscó y su trabajo casi terminó.

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