A la cima

poema de Merluna


Y, con singulares caminos,

tú y yo,

muy parecidos, hermanos,

me atrevo a decir,

siempre y cuando,

en tu mente, no lo adornes

con la furia,

con la venganza,

de un llanto anclado

a tus espaldas y

sentencies, un lugar

inacabado, para tu ser

que, hoy, se entrega

a mi cuerpo,

con esta copa de Hermes

en su mano,

purgatorio ya pasado

y eclesiástico momento

de amor en nuestras manos

juntas, atadas,

para llegar, a una dimensión

invisible

y, en el Cabildo de Atenas,

en un extremo

de la postergada

muchedumbre

que rodea este acto sagrado,

mi amor,

pictórico momento

que da paso, al engendro de

nuestras vidas unidas,

ante todo fracaso.

Y que han llegado

a la cima de su encanto.

Y que, cumplen

con su divinidad,

por millones años.

Y que, no mutan

ante la injusticia,

de otros seres humanos.

Clopás léanme, léanme...

Cleofás se perdió en gran

ocaso, muerto ya de amor.

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