Eternamente normal, eternamente imperfecto

poema de Melek

Los mares se han secado, con cien lágrimas
las hojas del mal, afloran en campos de sal
En el Edén, poco queda, solo una solitaria vela
la que entre sus manos sujeta una señorita manchega

¿Pero sabes? ¿Pero, sabes lo que oigo?
Oigo sonidos que nunca quise oír

Los llantos de las aves se han silenciado
las mazorcas de maíz, crecen en días aciagos
En el Edén, poco queda, solo un solitario novelista
que con sus manos escribía la historia más triste del mundo

¿Pero sabes? ¿Pero, sabes lo que pienso?
Pienso paraísos para los sordos de vista

Los escudos de los débiles con gracia caían
las hordas del mal, crecen en casas de sal
En el Edén, poco queda, solo un necio soldado
que con su valentía sujetaba el país de los sueños ahogados

¿Pero sabes? ¿Pero, sabes lo que sueño?
Sueño que va a venir la tormenta

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