El perdon

Maldito el puño que ha golpeado mi rostro,
aun así perdono a las personas, también
a los espantos que perturban mis noches
y me hacen gritar sin poder defenderme.

Perdono a mi cara triste, pues soy culpable
de su tristeza y se convierte mi control en un
terremoto, hay créditos para mi paciencia,
también para el despertador que programé
y siempre me despierta cuando ya estoy despierto.

Perdono al humo que se envuelve en mis pulmones,
y a mis zapatos desgastados, pero es difícil perdonar
la ves que no encontré un lápiz para escribir los
nombres de las personas que perdono.

Marlon Arguello Vargas
26/06/2010

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