Letra suelta X

poema de Mario Red

El problema no fueron los orgasmos, ni sus besos, el problema tampoco fue su piel de nieve. Sin saberlo fui directo a mi muerte. Una, dos, tres veces, caminaría nuevamente al precipicio de sus gemidos. Aunque apriete su cuello, aunque muerda sus labios. Con los dedos hundidos en sus gestos de maraca chica, de perra salvaje, de asesina en la cama. Sin quererlo y sin saberlo, la fui amando a su medida. Como su corazón nunca fue mío, olvido mis caricias, olvido mis manos en su cuello, sus orgasmos ya no son. Ya no está cerca mío, espero verla algún día y decirle lo feliz que fui, mientras con ella moría.