Un alma

Te hablo
desde el lenguaje
de un alma, el mudo,
el callado,
el que dice todo.
Desde ese lenguaje
que deja en beso
cual murmullo de los siglos.
Te hablo, desde ese espíritu
que ve la vida como una
siempreviva.
Te habla el alma
de sonrisa amplia
y vista clara y profunda.
La que no ve límites,
menos fronteras, la inmortal.
Un alma, mi alma
la que solo conoce
el vocablo del amor fresco
como el rocío de alborada,
tan puro, como su esencia misma.
Te hablo desde esa alma
la que ve
solo luz, en oscuridad.
La que danza entre nubes,
y se cuelga de estrellas.
El alma, que no sabe
de un cuerpo,
sus dolores o envejecimiento.
Ella viaja con la luz,
se pasea del brazo del viento.
Sus amantes son
el mar y el sol saliente.
Toma agua de lluvia fresca,
de arroyuelo del vientre,
de su madre montaña.
Se une al canto
de la alondra y el jilguero.
Te habla mi alma
busca encontrase con la tuya,
a que te le unas
en sonrisas y no llantos
a que jueguen con las gotas
del rocío, y den saltos
bañandose en cascadas
por el mundo,
nadar con sirenas y delfines.
Esta alma es tan grande
que abarca los confines
de este mundo.
Esta alma, mi alma,
te habla, y desea que tú...
la escuches.

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