A traspié

Al taller de lo desconocido,
en falso van mis pasos,
en busca de alguna
firmeza en el abismo;
rastreando veneros de agua viva
que me conduzcan a mañanas
florecidas y pastizales verdes.
El espesor de la niebla
me tira al piso,
sangrando mis rodillas,
lacerando mis manos;
humedeciendo mi vista.
A traspié busco salida
entre raíces y el musgo,
aferrándome de troncos
y estacas
para erguir mi espalda
y levantar mi rostro.
La oscuridad encubre mi entorno,
el silencio ahoga
mi grito de auxilio.
Mas mi entraña
brega contra el taller desconocido,
por el mínimo
rayo de luz que entre tinieblas
se abra en la lejanía
del firmamento, donde alas
de misericordia abrazen
mis heridas
y seráficos cantos recorran
mis sentidos y la sonrisa
vuelva a mis labios.

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