Seré, no más

SERÉ, NO MÁS

Desde la cúspide
de la más alta de mis escasas hojas
veo mi corteza apesadumbrada, exhausta.
Mi torso se dobla de la desesperanza;
se va deshidratado, desprendiendo de a poco.
Mis fragmentos se acumulan encima de mis raíces.
La madre tierra abre sus brazos
para darles sepultura,
los aprisiona en veneros subterráneos
alejados de mis raíces que extienden
sus manos queriendo recuperarlos
pero la oscuridad y el fango los consume.
Angustiado alzo mis agotados ojos al firmamento.
El silencio nocturnal y el grito de la noche me responden;
la luna ensangrentada se filtra entre el grosor de la neblina.
El aleteo de los murciélagos
hace mella en mi desconsuelo.
Sé me queda poco, caeré al abismo de la nada.
Mí descomposición es cuestión
de la memoria del que nunca más me recuerde...

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