Noche de octubre

A luz de luna,
quiero observar tu figura
sus contornos y curvas.
A la luz de la luna quiero
escuchar tu voz,
llamándome suavemente junto
al cantar de los grillos.
Allí, allí te quiero ver,
al lado de la hoguera,
en el armonioso crepitar
de las llamas.
Desde ya, imagino
el sabor del sangrar de las
uvas en tus labios,
hasta el cristal de tu copa
en tus dedos
luce con más brillo.
La exquisitez de la línea
de tu cuello conduce
a mi boca a besarlo, morderlo;
para regresar a la pasión
y entrega de tu mirada.
Nunca antes me pareció
un tango tan sensual
como esta noche, enardece
mis sentidos escucharlo;
más, si nos conduce
en su vaiven seductor
que es su ritmo.
Tu cuerpo y el mío
ya son uno.
El momento es mágico,
completo, con la fragancia
de los nardos en la mesa.
Ya no veo tu cuerpo,
ya solo lo siento.
Bondadosa luna de octubre,
maravillosa quietud
de esta noche,
íntimo cantar de los grillos,
el sangrar de las uvas
en tus labios,
el tango de Gardel.
Todo, todo, es perfecta
confabulación en esta
noche de octubre.
Pero nada, nada como sentir
el contorno de tu figura
adherida a la mía.

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