Los Cuentos de mi Padre

El canto de las sirenas
dicen se escucha en la mar.
¿Cómo saber si hay sirenas
o si es que saben cantar?

Lo único que se escucha
son las gaviotas gaznar.
Pero, mi madre insistía;
"Mi reina cierra los ojos
y las sirenas oirás.

También, caracolas marinas;
tu padre fue marinero
y los cantos de sirenas
me enseño a escuchar.

En sus manos olorosas, a algas
y piel dorada por el sol;
me trasporté a esos mundos
maravillosos y extraños.

¡Al sólo escuchar su voz,
conocí los cinco océanos!
Viajé, en cargueros y navíos;
visité, castillos sumergidos
a la orilla de algún mar.

Adormilada en esos brazos
dorados, escuché caracolas
de mar, el canto de las
sirenas y las gaviotas gaznar.

El júbilo de delfines
danzando en su inmenso mar.
¿No me digas que no escuchas
el mar y su rugir?

¿No disfrutas, el abrazo de
la brisa, o los besos de esté sol?
Mi madre y su grandeza. De su silla
de ruedas, ella nunca se movió".

Mi padre el marinero, en sus brazos
la llevaba hasta la orilla del mar.
Desde allí, él platicaba; a esa
mujer que amó, del canto de las
sirenas y caracolas de mar.

Yo, sin los brazos de mi padre
y candidez de mi madre.
¿Podré algún día, oír
sirenas cantar?

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