La amante luna

Y la luna se asoma
al contorno en tu cintura
deslizándose en ella embelesada
quiere robarme lo que es mío.
Celoso le aullé como un lobo
pero ella confundió mi aullido
como un canto.
Entonces, pedí auxilio
a las corrientes del viento,
me sujeté fuertemente
a sus vías invisibles
llendo hasta su centro
a reclamarle su osadía,
mas ella se mofaba
de mi amor y mis tormentos;
arrojándome al vacío sin clemencia.
Noche a noche observo como
se adueña de tu cuerpo
besando tus parpados cerrados.
Se detiene extasiada ante
tus labios entreabiertos;
airado soy testigo
del deleite que le causa tu boca,
con la llama de sus dedos
delinea su hermosura
se sigue por la línea
de tu cuello;
allí hace cuna por segundos
y baja a beber de tu figura.
Yo, solo morir me queda.
Para ella, mi angustia es
muda e invisible
mi muerte es una vil
nocturnal eterna;
¡aborrecí la luna refulgente!
Mi único consuelo
es la alborada
solo para agonizar de nuevo;
al ver que el gran astro rey
también te ama embelesado.

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