Hasta luego

Hasta luego dijo,
y se fue por la vereda
rumbo al campo del olvido.
El pasto quedó trillado donde
su paso creyó,
encontrar mejor camino.
En sus manos deshojaba
los pétalos color lirio, desahuciados
y desechos marcaban la huella
donde se alejó aquel día.
Los ojos ya no lloraban,
eran mustios y abstraídos.
En su boca había una
mueca silenciosa, comprimida.
Su frente llevaba en alto,
y un corazón afligido.
Mas su mano no tembló
cuando deshojaba lirios.
En mirada decidida,
el parpadeo se detuvo,
el "hasta luego" repetían.
Su figura delicada dio media
vuelta al camino,
de su boca no hubo más
que el hasta luego que le dijo...

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