Fue un beso

Tu beso, agridulce,
invisible, ajeno.
Espera en la comisura
de mi boca,
y de nuevo recibir
de él, fuego para mi
apagada hoguera;
y ansía que sea manantial
de corrientes tibias
para mi sequía.
Espero tus labios que
aprisionen los míos,
y den libertad a mis fantasías.
Mis labios,
que ahora yacen inertes
como poeta sin su musa.
Tu beso, pileta de lo prohibido
donde mi pecado dejo.
Bandera roja donde me cobijo.
Dale hogar
a este amor emigrante
sin frontera,
que en tus tierras quiere
hechar sus raíces,
y de tu centro
quiere formar guías de vida;
y de tus entrañas clama su guarida.
Dame tu beso,
que mi hambre calme
con lo suave de su toque
y dé pasión a mi esperanza
que dé paz a mi vida
por lo tierno de su caricia
y de fuego a mis días.

Dame ese beso que da vida.

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