Desolación

Mi vida no da más flor,
se ha deshojado en otoños.
Su semilla se regó
por áridos caminos y suelos arcillosos.
Sus tiernos capullos expiraron
al calor del medio día,
consumiendo hasta raíces.
Nubes ausentes, su llanto,
a otros rumbos transportan.
Mi subsuelos y mis pozos
consumidos han quedado.
Estériles laderas,
sólo mi vista recorren
tristes y evaporados ríos.
Mi vista, no más reposa
en fértiles o dorados trigos.
De escueto cielo caldeando,
afligidas aves sedientas han huido;
a verdes prados y lluvias
que las cobije.
Bajo entristecido árbol
en vehemencia ruego busquen.

Comentarios sobre este poema

Sé parte: Comenta y vota