Claustro

Desde aquí,
en la senda de mi tumba
el paraje es denso,
lánguido, lóbrego.
En mi fango no crecen flores.
Ni quiero crezcan.
Mi agua es pastosa, hedionda.
Mi pies son parte de los raigones
que no obstruyen mi paso.
Me gusta.
Mis uñas son púas que arrancan
mi rostro.
Aquí,
mi respiración es flemática
y mi vista turbia,
sangrienta.
No vengas a quererme sacar de mi panteón,
ésta sepultura no la cabe yo,
me metieron y me gusta.
No me vengas con que hay:
"caminos
fluidos y ligeros";
no trates de convencerme
de: "pastizales floridos
o trinar de aves".
Aquí, las únicas
aves son:
tordos, varilleros
y cuervos.
Y les corté el pico pues no tolero su canto.
No me hables de aguas:
"cristalinas y frescas"
o de plantas, cómo:
"espigas
que alcanzan cielos azules"
y se abrazan del viento.
¡Aléjate de mí no te necesito!
En mi mutilación soy feliz
y si lloro,
no es tu problema.
¡Llévate tu bondad
para otra parte!
Tu hipocresía y:
"buenas intenciones"
busca quien las crea.
Hace tiempo
mi sepulcro está cerrado.
No vengas a remover
mis cerrojos.
¡Vete!
Aquí en mí miseria
seguiré siendo desgraciado.

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