Una Cuerda Soleá

En el frío habitual
de un amanecer silencioso,
los caminos tenebrosos,
la mirada concentrada,
el alma desconcertada,
y su lápiz labial,
que hacia preciosa
su boca, con gesto cuñal.

Ha suspirado en sus pasos,
de pensar en blanco,
escuchando a través de su mirar,
Con los matices sobrios,
de sus encantos,
ese abominable rostro,
que no sólo en penumbra,
tambien en cantos cortos,
le puede lucir a la luna.
No por ser de nada a ninguna,
su partidura era exacta,
Su candidez era sólo una...
Su falda negra y ajustada 
decorada de rosas blancas,
Y sus tacones para presumir
estar mas alta.
Afligida estaba y simulaba la calma,
pero nunca de su cara,
dejaba aquella única mancha,
la que dejaba la risa
de su pureza e inocencia falsa.

Porque a los placeres se les juega con trampa, así pensaba , y que a las leyes se le arremete,con crudeza y paga.
Ese tipo de justicia,que
que no media a sus terapias
a las que ella acudía, por darle importancia a su dignidad
o vergüenza a la equidad.
Tan sólo ella,
en su peculiar saludar,
sus zig zag al caminar,
y el sacudir de encima,
cualquier paja blanca,
que a su vista opacaba o le prohibía mirar.
Era llegando y fichando,
cada hoja de su agenda,
y por demás estaban coronando ya,
sus más de cincuenta.
Pero a la hora de la verdad, a quién había que honrar...
eran en si las canas de su cabellera,
o a la pobre injusticia salarial de su faena diaria,
aquella que era parte de un delirio,
su total martirio,
que le salía, hasta
en la carta astral.
No le llame así, buen hombre, le dijo una vez un nadie,
no es de caballeros, ni educados, herir a esa que por usted se corto las venas,
y marco
la huella con una sola tarea.
No busque faltar
a sus promesas, se siente princesa, y porque bien
a su pesar,
ella podía más sobornar de su faz,
algún noble ,
más que un puto poeta.

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