Yo mi propia condena

He de decir que no, no es la primera vez que huyen de mí, solo esperaba que tal vez tú tuvieras el valor de respirar mi pureza y mi entrega.

Puedes creer que me enamore millones de veces, que equivocado puedes estar, o es que te da miedo que de tí me pueda enamorar, que no lo pueda controlar, que no lo puedas controlar.

Me he descubierto imaginando otros labios, escapando de mi misma, eso puedo asegurarlo, pero tengo el corazón en un puño ahora mismo y una lágrima asomando.

Maldita esencia la mía que asusto a todo ser que me llena de alegría y el corazón me despierta de su cobardía.

Llueve, llueve ahí afuera y solo pienso y espero que no pare para que cuando salga a la calle me embriaguen las nubes y la tempestad sea mas impetuosa que mi pena.

Llora el corazón, llora mi condena, yo, yo soy mi propia condena.

Escuchando Ludovico. Oltremare.

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