EJERCICIO DE DESEO

EJERCICIO DE DESEO

Decir lo que callamos,
en otra lengua, con la lengua.
Ser algo más procaces,
ardiendo de dentro hacia fuera,
escribiendo con el gesto,
el ansia por la piel que,
sin llegar a rozarnos,
parece que nos toca.
Desnudarnos con más lentitud,
con los ojos abiertos,
provocando el regalo del deseo,
que se deshace a besos,
recorriendo el camino del cuerpo,
a empujones hacia el suelo o el lecho.
Suspirar ardiendo en el fuego del placer,
dejar de planificarnos y ser gozo,
sin límite de la piel y el sexo
de quien nos ama y amamos.

mabel escribano
d.r.
imagen: Google

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