DOLOR

EL DOLOR DE LO INÚTIL

A veces,
sentimos un dolor casi intolerable,
un chirrido en la cabeza,
una sierra invisible que nos parte en dos,
y el resto parece, el constante grito,
doliéndose de la dureza de los huesos,
y la pérdida de sus dientes de acero.
Duelen las carencias,
escapando de la razón o ahogándose en ella.
Como una antigua vitrina,
tras los cristales biselados,
acumulamos juegos de café que nunca usamos,
piezas raras de porcelana,
desportilladas imágenes de la memoria,
inútiles las mas de las veces.
Okupas de estancias neuronales,
que precisaríamos para otras vajillas,
mucho más simples y actuales,
o para nada,
que también su lugar ocupa.
Y sigue ahí, martilleando,
haciendo del recuerdo,
inútil foso seco.
Nadie sabe en qué lugar se olvidaron las llaves,
que encierran el ayer,
sumergiéndolo en el polvo del pasado,
que en lugar de olvidarse, se deforma,
nos miente y confunde.
Es entonces cuando vuelve el dolor,
el chirrido y la sierra reinician su labor,
la cabeza siente que estar viva es,
reconocerlo y sufrirlo.
Mientras,
rebuscamos en los cajones,
las llaves que guardamos para no perderlas,
y pese a la urgencia de minimizar el sufrimiento,
ni las encuentran quienes nos ayudan a buscarlas,
ni nosotros recordamos,
dónde demonios las guardamos

mabel escribano
d.r.
imagen: Edmund Rudolph Teske

Comentarios sobre este poema