Lujuria Griega

Aquella noche
Cuando él desplegó sus alas
la conexión fue instantánea
con tus garras en su cuerpo le sujetabas
mientras escuchabas como suplicaba.

Están locos dirá la luna
pues hicieron de la noche testigo
de un lúbrico acto rozando la piel
y al oído le decías
eres mi hombre
entre aire y aire
susurrando él te respondía
tú eres el mío.

Él ese amante sin control
Zeus
secuestrando a Ganimedes
esa noche
fundidos en el más grande apasionamiento
que podían estar.

Tu lengua recorría su cuerpo húmedo
sus dedos caminaban por el tuyo
cual si exploradores fueran
sintiendo el calor de tus movimientos
tu respiración
a veces fulminante
a veces pausada.

Sus astas estaban cada vez más firmes
como guerreros
dispuestos a entregar sus vidas
hasta que con un grito
sus cañones
y artillería
soltaron todo su arsenal.

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