HÚMEDOS ECOS

Una cantera que peca en la saliva de mi voz
desenfunda la orilla a merced de mi tristura
con ajeno descontento en su tardanza
aceitunadas calles memora el antojo de mi piel.

Fue Granada escaleras de alpargatas
en recodos ecos rendijas de recuerdo
blandió fríos sobre piedras de alegría
deshojando terciopelo en tinajas de tritura.

Un tacto de luces en manos colosales
abrazadas a las entrañas de mis pasos
besaron la cortesía de mis ojos
y anclaron mis venas al portón de su trayecto.

Julio 9 de 2018

Comentarios sobre este poema