Puerto de Santa María

Noche de fantasmas
sin rastros de las sábanas
ya no quiero ser tus pasos
nada late en mi diafragma.
Espejos venenosos
me hipnotizan de tristeza
ya es tarde para todos
menos para las franquezas.

Soñaste con el mar un día
y en tus manos puse arena
fina, fina, fina arena
hoy no creo en los regalos
deshilachaste mis dedos
y de negro en tus fotos
ausentaste tu sonrisa
al principio, en la mañana.

¿Porqué ríen hoy los que lloraban,
y ahora predican consejo?
Pobres almas desorientadas
tendré que permanecer ajeno.
No despojo mi solvencia
ni disuelvo mis enojos
tendré que ser errado
y soltar y ver… sin ojos.

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