El pintor y la ausente

poema de Juan Johnston

Él, tomo su pincel y se dejó llevar.
Aún llevaba en su mente lo que pudo fotografiar,
su cabeza era un álbum de infinitas imágenes de ella,
predominaba su desnudez y su sonrisa,
y así como de imágenes estaba, de preguntas también se llenaba...
Se preguntaba porqué había ido?,
¿porqué su lecho solo con su perfume había permanecido?
Un atardecer era su único espectador,
sus manos ya poseían el pincel y su imaginación
y tomando su último sorbo de vino se preguntó
por que a la muerte darle su mano decidió?.

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