Mi santuario

Tu piel, el braille que gusta de leer mi ciego corazón;
tus piernas, mi camino interminable hacia la locura;
tu cintura, tesorera de mi más profunda pasión;
tus manos, madrinas fieles de mi mesura.

Tu cuello, lienzo en blanco de mis besos;
tu belleza,la envidia del resto de mi gente;
tu boca, confidente fiel de mis excesos;
tus ojos, oasis tiernos de mi mente.

Tu pelo, dueño del perfume de mis almohadas;
tus pies, estufa en miniatura de los mios;
tus brazos, lo que me ata en las mañanas;
tu vientre, donde se ven vencidos mis principios.

Tus enojos, el teorema que desvela a mis neuronas;
tu sonrisa, mi terapia de todos los martes;
tus caricias, captoras gentiles de mis largas horas;
Tu futuro, el camino que deseo caminar si me permites.

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