La receta

poema de Luis

La receta

Dos cucharadas de helado de guanábana,
brindar con Francis Mallmann, y pedirle que aderece tu misterio.
Una copa rota de un ebrio sollozante,
dos últimas lágrimas de desamor de una noche eterna,
la risa de una niña cruzando el macrocosmos,
un viaje astral con el pájaro egipcio a las lunas de júpiter,
la redención de “un judas” en el salmo 23,
bañar las alas en Bacalar, renacer en Akumal
¡Un beso húmedo!
Las pulsaciones de tu sexo como lluvia,
y por un instante ser pletóricamente eternos…
Saltar al vacío, en tu nombre como un “acto de fe”
El algoritmo “de cuerdas” para renacer en un nuevo universo, en los ojos de un condenado a la silla eléctrica
Tres gramos de Pasadizos descifrados, volando en la alfombra de fuego y deseo
un gran mordisco de Eva vestida en seda nocturna
un suspiro de la Indeleble palabra de los Vedas para la armonía
7 pasos de la Odisea en la estrella de sirio.
La página 35 del libro abierto donde el profeta encontró la iniciación,
Una pizca del momento mágico cuando pienso en ti, en tu aroma, ¡en que te amo!
El navío de la princesa marchita perdida en los mares de los secretos obscuros,
una noche sin escrúpulos en tu piel…
un vaso de pureza, colada de embustes,
una melodía (la que vos elijas).
Que mi memoria te guarde de desaparecer de la mente universal entre mis muertes…
¡Agítese y bébase! Como savia para los embelesados en el mal de amores (como yo) empapado de luna llena, cuando los bardos aúllan.
Y al emerger las alas, prender un vuelo. ¡Por que el vuelo debe continuar!

Inspirado en los programas de Anthony Bourdain y Los Fuegos sagrados de Francis Mallmann.

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