Etérea

poema de Joan Uribe

Sé que no estarás ahí, aunque te observe
y pese a que también me mires; no tímidamente, más bien, sin importancia.
Aunque sienta que me llega de un golpe tu fragancia
es porque eres humo, y eres humo porque mi alma hierve;
dime, ¿Es posible que tu figura yo conserve
si tu invisibilidad es mucho mayor que tu distancia?

Porque claro, sé que nos podemos cruzar una o dos veces por semana
y que te hablaré de las noticias, del clima, o de como sientes el ambiente
y tu responderás “hace frió, ¿será que lloverá también mañana?”
y yo no te diré que solo un abrazo es lo que tengo en mente,
aun así no te escucho, porque tu voz siempre está lejana
y yo no puedo hacerme el de los oídos sordos, no logro – como tú – jugar a ser indiferente.

Sé que pasarás en frente mío y me regalarás una sonrisa
pero que seguirás derecho, porque tu desinterés te impide detenerte
sé que me dirás “te quiero” y que yo no dudaré en creerte
pero que esas palabras en tu boca se diluirán más pronto que la brisa,
sé que estando lejos ya caminarás sin prisa
y que yo no te podré alcanzar aunque lo intente.

No es que quiera ser el número uno de tu lista
ni tampoco que me agobie que en tu vida yo me encuentre o al lado o en el centro,
sucede es que estoy afuera, y por más que toque la puerta nunca entro,
sucede es que tus ojos no me buscan, y por eso ni siquiera me pierdes de vista
¿Puedes caminar más lento?, ¿puedes impedir que insista?
es que ya no sé hacia dónde ir, por más que busque no te encuentro.

Hazlo, para ver si al menos eso me sirve de consuelo
y no te preocupes, que tan solo el que me reconozcas me conforma
porque aun así te quiero sin alguna norma
sin que te des cuenta y me toque revolcarme por el suelo,
te quiero siendo etérea, imperceptible, como las figuritas que hacen las nubes en el cielo
que cuando uno vuelve la mirada ya han cambiado de forma.

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