Tic-tac

poema de jf

Soy un loco obsesivo
Un amante de lo compulsivo
Cuidando cada pronunciación
Que emana de mi boca,
Al ritmo de un palpitar cardiaco
Divido las emociones en sílabas
Mientras el segundero marca el tic-tac
Desciendo la yema de mis dedos
Sobre el cierre que abriga
La fragilidad de mi iluso ser,
De una mente fría y calculadora
Que no abre las ventanas de su alma
Frente a la mínima tentación exterior.

Tal vez sea un necio obstinado
Un rudimentario empedernido
Que necesita de diez estrellas fugaces
Acompañadas de un cuarto menguante
En una fría noche estrellada de otoño
Danzando sobre mil hojas naranjas,
Y entonces el momento habrá llegado
El miedo al fin caerá, al fin cederá.

Pero la vida como el amor
No son un plan detallado,
No es un instructivo del protagonista
Al reverso de un guion de existencia;
La vida, como el juego del amor
Son un mapa colorido, sin norte
Un cheque al portador, sin fondos
Una obra de arte, sin explicación;
Y tal vez no te pidan audición
Quizás no te solicite un curriculum,
Sólo llega la oportunidad
Cuando deba llegar:
No antes ni después
Un segundo atrás
O uno más tarde,
Llega en su justo momento;
Y entonces lo sabrás
Que ese maldito obstinado
Habrá quedado en el olvido
Con todo y sus miedos.

Y al paso de sus palabras
De cada anécdota con risas
Y lágrimas espontáneas,
El palpitar de tu corazón
Tendrá un nuevo segundero,
Un ritmo que invita a la danza
Del desencuentro,
Un pacto entre dos almas
Que se desnudan ciegamente
En lo más infinito de su existencia,
Convencidos por la imperfección
De las piezas de su ser,
Comenzarán a embonar lentamente
En un rompecabezas llamado ilusión.

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