A posteriori y sin cuidado

poema de Pando

La confusión de la carne
en las carencias del vértigo
nutren de una inconsistente
manera a lo pardo.

Hay tantas causas para el mareo
que andar es meritorio.

Dejé el puerto en manos
de una brújula hipnótica,
poca refracción en el moreno
y el suficiente oasis
para quebrarse una temporada.

Comprendo que aprender a llevarse
es un despertar heurístico,
esta teoría tiene la certeza
de crearse con las manos
y de destrozarse por canibalismo.

Aquí los bastiones se erigen
a posteriori y sin cuidado,
se esclarece el ojo
en las consecuencias,
pero se queda ciego.

Se pide de rodillas y en el alzamiento,
se olvidan las causas,
la bandera en la espalda
y el mástil afilándola.

La revancha de adiario
para no engañar a la esperanza,
se apuran los cuentos irrisorios
por la inocencia de
que te regalen sentido.

Convencido de que el exilio
es la patria profunda,
aprendí a hablar
antes que a aguantar,
y a seguir después del abandono,
la sed me satura,
pero me distrae.