"Efecto narcótico"

09/01/2014

Las luces del metro titilan inquietas y su parpadeo se escucha por todo el túnel. La oscuridad arruina mi calzado y lo cubre de mierda humana. La cama nos besa amigo, nos degusta poco a poco. Para luego ultrajarnos indiscriminadamente. La calma ya no llega(¡Jamas llega!) y el túnel se hace cada vez más largo. ¡Que venga la modelo a bailar conmigo, el vals de la muerte, del olvido!
Shhh... ya no te olvidaré, no, no trates, no insistas... ¡Ya nunca te olvidaré!...
Bailemos este tango, este vals... ¡Este blues que solo en roble se añeja! Juguemos al amante amado bajo un sol ingrato, sobre nubes negras. ¿Para qué servirá dígame usted la miseria? ¡Oh, que profana existencia! ¿Quién no busca la muerte, si solo la vida nos llega y esta, no es suficiente? ¡Oh, miseria humana! ¿Qué sería del mundo sin esta mala suerte? Académicos incultos, periodistas mal hablados, editor mal expresado ¡A ustedes fue que confié mi tesoro y hoy me condenan a la tierra de Nod, dejando que baile solo! ¡Oh, malaventura, belleza multicolor! ¿Por qué no me entregas tu tesoro más secreto aquí, en el corazón? Me hago torbellino, me desato solo y avanzo en círculos hacia la nada.
¡Oh amigo, oh tormento!
¿Cuánto amor será suficiente, para fundir al final del tiempo nuestros cuerpos, para correr hasta el abismo cogidos de las manos, como dos niños inquietos?
Dime alma mía, tu que vives en maldita agonía de amarnos en secreto, día a día.
¿Cómo me deshago para siempre del sarcasmo y la ironía?
... ¿Cómo le hago para guardar cual tesoro, el silencio de amarte, a escondidas de todos?

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