.década

poema de Javier Pineda

La pared rota de los golpes que le he dado,
la cabeza loca de los tumbos que he pegado.
La mirada firme con orgullo de ser honrado
y la intención de seguir el camino que he aceptado.

El tiempo me persigue ya me han pasado dos décadas
sin haberlo pensado si quiera.
El único recuerdo es la mirada a los ojos de los amigos
que me recuerdan quien era.

Un rincón en la memoria para recordar el pasado,
una biblioteca oscura con libros polvorientos guardados,
una selección de desastres que nos hicieron adultos.
A fin de cuentas eramos tan malos.

El mismo parque donde me crié y descubrí mi primer amor,
asustado di los besos robados en un bordillo
ella de puntillas y yo acobardado.
Que bonito mirar al pasado.

Canciones de verano que marcaron épocas,
pintadas en las paredes que duran décadas,
pruebas arriesgadas que te hacen llegar a la meta
y un gran surtido de fragancias extrañadas.

Los pasos que se dan hacia una dirección no deben
ser competencia a la hora tomar decisiones,
porque el camino recto hace tiempo que se fugó
ahora sólo creo en el amor y sus contradicciones.

Sigo siendo el niño risueño con la cabeza alborotada,
sólo que con más sueños, expectativas y responsabilidades autorizadas.

Quizás algún día pueda abandonar el sistema establecido
e invertir mi tiempo al cien por el arte.
Ese día llegará no me cabe duda
más le dedico horas de sueño y la correcta nomenclatura.

A dios no lo he visto todavía,
lo que sí se es que siento la sabiduría.
Gracias a unos padres que lucharon por su familia cada día,
que suerte que los conserve todavía.

Vida efímera,
todo el día conviviendo con las filigranas,
con paciencia solucionado problemas que no son de cama,
amando a mi pareja ya no pasa nada,
los problemas no tiene importancia si ella me llama.

Algunos venden su cuerpo otros como yo vendemos el alma,
trituramos las emociones y las servimos en bandeja de plata.

Para un oyente que quizás busque respuestas,
haciéndole de espejo o quizás haciéndose preguntas este dispuesta,
a cambiar algo de su vida y a ser honesta
con lo que a vivido.
Tampoco me considero un referente que pueda guiar su camino.
 
Javier Pineda,

Comentarios sobre este poema