Condena

poema de Ishtar

Guarda tantos misterios
como te sean necesarios,
mas nunca me mientas.

Deja que el silencio oculte
tras su férrea capa lo sagrado,
que ni el tiempo, ni las voces del viento
surquen tus secretos,
mas nunca me finjas.

No digas nada, calla y guarda,
deja que sea el paso en su hondonada
el que esculpa sobre la piel de mis parpados
la tunda negra que tus labios callan,
mas nunca me engañes.
¡Que la palabra está compuesta
de guadañas y negras coplas,
y no quiero falsas intenciones,
ni armisticios que suspendan
el curso natural de nuestra marcha!

Deja sometida a la sombra
la ignominia malsana de la falsa esperanza,
grillete con el que no oso cruzar
ni cortésmente mi saludo.

Que la ignorancia perdure,
que se dilate la distancia
y que el olvido barra tu nombre,
pero… que ni una sola
de tus intenciones conmigo
sea fractal recurrido o falacia.

Comentarios sobre este poema