Merde!

poema de nacho

Cuando no quede nada más que decir
no habrá nada más que lamentar,
por toda aquella poesía que no lograré escribir
por todos aquellos días que no viviré
por todos aquellos besos que no pude dar
por todas aquellas palabras que no pronuncié
por todas esas conversaciones que no tendremos
por todas esas veces que quise que todo fuera diferente
por todas esas veces que quise gritarle al mundo:
¡miren cuan solo estamos y a nadie parece importarle!
¡jódanse, jódanse todos entre su estupidez ciega y compartida!
¡oh la conformidad del impotente!

Mierda, mierda, mierda...
la vida es tan aburrida
que no sé si pueda compartirla,
a veces se me hace insoportable ver
el efímero sueño que da dignidad y respeto
al igual que la yerra ardiente
que desprende el vaho de la insolencia
frente a los ojos abandonados del cordero marcado,
a lo lejos, en un retrato sin peso
yace el escritor infame con ojos de santo cansado
¡mira!, ¡mira donde te tienen, héroe del pabellón de fusilamiento!
¡esos son los que murieron por tu culpa
y esos otros son los que vivieron por su cobardía!,
no puedo esperar más, no puedo necesitar
aquello que me ha cansado de sobremanera,
sería como lamer la tierra, sería como lamer la herida
ante el castigador de turno que se odia

¡Arte!, estupidez de la soberbia
jamás nacerás sincera si es de la mano de la burguesía,
¡Arte!, destructor de los sentidos
mira cómo se ha prostituido la poesía
mira como la virginidad se ha vendido al mejor postor
mira como tu apellido se ha triturado a ojos cerrados
mira como el artista es un pobre desgraciado sin talento
mira, mira, ¡mira la mierda que nos han vendido
y que con ansias nos hemos tragado sin resistencia!,
mierda, mierda, mierda...
¡desgarros!, ¡crucifixión!, ¡tentación!, ¡masturbación!
¡solo tengo encrucijadas!, ¡solo me quedan secuelas
del cuerpo que aún respira y se manifiesta en el vacío!,
dos escapes me separan del muerto que ha sido castrado
o me rehúso a ser parte de la podredumbre
o me resigno a ser una mosca más dentro del basural percolado
donde el pedante de turno
será quien orgulloso le rece al denigrante delirio:
"todo huele a mierda, la esencia primaria del declive,
así debe ser, así es como tiene que ser,
¡soy el señor de las moscas!"

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