DJ

poema de Igna

Pido que salga a saludar el
DJ, al oír el eterno rugido
del río entre las incansables
piedras.

Pero no contesta, ÉL no
contesta, nunca.

Con ese clamor de estadio
no escucho mi voz; mi queja
no existe.

Así que me conformo con
un arte menor: la escritura.
(necesito dar fe de mí y de
mi grito en busca de mi hijo muerto:
¿G, Dónde estás?
¿G, Dónde estás?)

Así era mi amor: fuerte, ruidoso,
como esa melena transparente,
algo blanca,
algo azul.

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