Demonios

poema de Igna

Asistí a una demo del infierno:
una sesión de quimio.
Avelino, con un tubo en las
venas me dijo: me caso, así C
tendrá pensión: son problemas
de mataos que tu desconoces,
pijete.

Ya envalentonado me preguntó:
¿y tú?

Yo para que se calmara. Estaba
aturdido, desbordado, varado. No
entendía que la amistad se
pudiera traicionar
así.

¿se sosegó?

Bien sabes que se pasó por el
altramuz la breve verborrea
del juez.

Vaya bodas, nos burlamos un
rato. Vaya bodas.

Mas tarde entendí los llantos
de las plañideras: yo hacía lo
mismo: gemir en la noche,
sin parar.

(Ah, ya en legalidades, el Gobierno
encontró argucias para no pagar.)

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