Tinta de mis Letras

poema de Ibn Nuzer

Es pesado el aire de la costa
Pues cala como filo, el frío y la humedad.
¡Ay, pero que distante se hace el tiempo
Cuando se hace oscuridad el brillo sagrado
Que domina el sol, frente a frente
A la sal aireada de los suspiros!

El triunfo más doloroso de esta tierra
Se hace furia ante la injusta realidad
Que vive Iquique, que clama tu sangre
Sediento,
Orgulloso
Que ahora eres parte suya sin perdón
Ni menos, favores.

¡Siempre pesan esas piedras
Que se forman del recuerdo!
¡Eres tú quién congela el desierto
Enterrada bajo él!
¡Maldita sea la memoria
Que nos une por la tierra!

Y es tan simple el suceso de la vida
Que hace que entre todos, se tenga el común
Solo el final; los desenlaces.
No acepto ¡no! ¡no entiendo tener que
Oír siempre el silencio de tus cantos!
¡No quiero! ¡no, no quiero saber que ya no estás!

Que penoso el presente y el futuro
Porque proyectar los mañanas son solo lamentos
Pues ya no dibujas más promesas ni ilusiones
Ni tampoco peinas más tu pelo color de noche.
Las viejas revueltas y discursos ya no están
Y tus rencores son ahora subversión callada.
Y es que ahora me doy cuenta
Que he aprendido gracias a sufrir la vida
Porque te presentas como camanchaca fría
Que se esfuma sin ningún porqué
Como los momentos;
Como los recuerdos;
Vomo la tinta de mis letras
Que se pierde en la Historia
De tus susurros callados.

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