Mi condena

poema de Hollman

Audaces, abstractos e inmensos
Crueles y sombríos, eternos momentos
Sentados junto al mar,
Tu odio y mi amor, esclavos del silencio

La luna en la rivera se esconde y se congela
Ha derramado el llanto del halo que la encierra
Los grillos y las sombras seducen a la noche
Y el ruido de la mar disuelve nuestras voces

Sin rostro, sin nombres
Sin rastro ni estrella
Sin dulces promesas ni ruines cadenas
Así son los días, sin noches por ella.

Desnuda en la niebla su imagen se quiebra,
Atados altivos de obenques se aferran
Tontos sentimientos, Cimientos de sal y de arena
Quererla, olvidarla que amarga condena.

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