Adios

poema de Hollman

Tus manos fueron palomas y hoy parecen codornices
Mis besos sobre tu piel marcaron tus cicatrices
Las gotas que ves en mí no son lagrimas ni llanto
Solo es lluvia, no es dolor y este gemir es mi canto

El orgullo fue mi aliado, y no voy a doblegarme
Siento tristeza en mis ojos porque tú has de olvidarme
Pero yo seguiré altivo, aunque no pueda olvidar
¡Malditos ojos los míos!
Ya no podrán nunca verte y no han aprendido a llorar.

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