RECLAMOS JUSTOS

poema de NITA

Me desangro en palabras y las hago verso,
me oprime el corazón cuando los leo,
la protesta es el arma de los pueblos
ya cansado de falsas esperanzas.
Del mísero salario que no alcanza,
de jornadas de trabajo interminables,
de las llagas de las manos del obrero,
de los dedos afuera y alpargatas.

De las clases olvidadas y promesas,
de paredes de cartones y de chapas,
de ese voto canjeado por comida,
del regalo fabuloso del vecino,
de tener que responderle a su hijo
por qué los reyes de él no se acordaron,
de no ver a fin de mes el presentismo,
por minutos se atrasó su colectivo.

De dormir cabeceando en algún micro
porqué un solo trabajo no le alcanza,
de mirar a sus padres jubilados
mendigando por allí algún remedio
después de treinta años que aportaron,
de tener que escuchar por mucho tiempo
la milonga, ven mañana,
hoy no puedo, no te atiendo.

Entonces se raya el disco en la cabeza
y aparece en los pueblos, la protesta,
grita cansado de promesas,
y ese grito lo escucha el mundo entero,
quedan cuerpos tendidos en el intento
pero siguen los valientes adelante,
con el pecho le hacen frente a lo que vengan,
enarbolan la bandera de su patria,
cuando ya cansados dicen basta
que lo sepan y que escuchen y que entiendan
y no culpen de violencia,
si marcaron su espalda con el fuego,
de que un pueblo unido ¡Jamás será vencido!

No queremos vivir arrodillados
porque el techo, el trabajo, y la comida
son derechos que a todos corresponden,
que no crean que pueden ultrajarlos
ni engañarnos con promesas electorales
porqué el día en que el pueblo se da cuenta
dice ¡Basta! Y te vas del sillón que te sentaste.
No nos robes la esperanza y los sueños,
no nos dejes los hijos sin futuro,
no queremos un mundo analfabeto,
no queremos cadenas ni grilletes,
no queremos las armas ni la guerras,
no queremos el hambre y la miseria
y que entiendan
los que hoy pretenden gobernarnos,
de que el hombre no es esclavo,
que solo lo que quiere
es vivir feliz, en paz, con su familia,
con un techo con trabajo y con comida,
porqué el día que llegue el gobernante,
el que entienda y respete esos derechos
será el pueblo quien le haga el monumento.

Me desangro en palabras y las hago verso
y en mis versos expreso lo que siento,
porqué estoy totalmente convencida
de que un pueblo será grande, será rico,
cuando sepan que las clases olvidadas

¡También lloran, también ríen y que existen!

Griselda Susana Diaz

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