Mi carta y mi confesión.

¡Dios! cuanto la quiero.
Lo hice desde el primer momento en que nuestras miradas se cruzaron y se hicieron una.No fue difícil, debo admitirlo, fue muy sencillo quererla realmente ¿Cómo no querer sus ojos negros como el universo? ¿su carácter caprichoso? ¿su sonrisa tan linda?
Fue muy sencillo quererla, lo difícil, lo verdaderamente complicado es olvidarla.
Todos los días lo intento, gasto mis pensamientos en libros gruesos, café cargado y caminatas nocturnas...
todo es imposible.
¿Cómo olvidar los hoyuelos en sus mejillas haciendo de su boca mi cita favorita? ¿como olvidar su nariz fría que al juntarla con la mía se templaba y al final sonreía?
Dios, en verdad fue hermoso lo nuestro. Fue como ver florecer una flor quien muere rápidamente dejando su belleza en el recuerdo,porque no hay flor que venza el peso del invierno, ni amor que resista el juicio del tiempo.
Nuestros caminos se separaron, tu vives lejos de mi y yo no puedo seguir sin ti; y si algún día la vida nos reúne,sólo espero que sea para no separarnos; si nos volvemos a ver, te advierto, te abrazare tan fuerte que no te soltaré jamás, te quedaras conmigo y me quedaré contigo, recuperando todos los años perdidos.
Besaré por siempre mi cita favorita y templare tu nariz fría, plácidamente agradecido.
Esta es mi confesión, mi amada princesa, la confesión de tu eterno enamorado y tu frustrado poeta.

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