Mis penas

poema de Gene

Y simplemente así se acontecen mis días, las horas se suceden lentamente, en medio de carcajadas que aspiran a la elocuencia, pero que dentro de su marcha se me vuelve tediosa risa, superfluos espasmos titubeantes, sistemáticas sonrisas, reflujos que escupen la pena escondida, temerosa de mostrarse desnuda ante el orgullo.

Así entonces, miro con ojos secos y fijos el horizonte, y la pena oprimida y socavada, oscila entre leves sonrisas y estruendosa risa, mi boca es la cuna que en consecutivos arrebatos la trae y la aleja, la despierta y la adormece, esperando que en esa interacción los sentimientos se reciclen y muden en dicha y fortuna, porque la breve mueca que vez dibujarse en mi rostro no es más que un abreviado temblor de mis penas, que precavidamente buscan reflorecer.

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