Coma

poema de Layne

El agudo sonido de la insistencia
es lo que me mantiene atado al mundo,
esperando a que la luz se apague de una vez.
Seres vociferantes y un sin fin de memorias
rebotan en mis parpados callados y vuelven a su nido.
Una inquietud rompe a cada instante
el ritmo de mis latidos, que se alejan poco a poco
para perderse en la niebla.
Mis manos yacen como hojas desechadas
por el árbol seco que las dejo caer,
pero esta vez no hay viento, ni una leve brisa que las haga jugar.
Lagrimas del tiempo completan los momentos
que se acumulan en el espacio,
formando el paisaje del amanecer.
Y sin mas, el silencio...
ya no hay agudos,
ya no veo amores ni fantasmas,
ya no duelen las horas y las rosas acarician nuevamente.
Ahora observo desde otro lugar,
desconocido, incierto,
pero que duele menos...

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