Arcano y áspero el propósito
contemplando un enigma;
vertido sobre el paisaje gris
que impone el ocaso.

El mutismo despoja la armadura
y un polvo incalculable,
agrava de golpe la garganta
concurrida de nostalgias.

Sumergido el oído entre mudas algas
bajo la voraz mirada del océano nocturno;
regazo de redes ingrávidas
ausente y silenciosa, la remota verdad.

Jornadas de una sombra hastiada,
que devora inmóvil
el último vagón de cuitas,
cual hogaza negra de pan.

Al quiebre el equilibrio pardo e insustancial
y el desvelo de argumentos acantilados,
que uniformes pretenden perpetuar
la libre elección inoportuna.

La sutil apariencia
del reflejo en la laguna,
recostada sin almohadón.

Acontece la sombra de un cuerpo fatigado,
la palabra prisionera entre los labios,
y un desconsuelo infinito
que hiere al refugio pleno.

Entre paredes cubiertas del paisaje gris, flota el tedio
y el iris franquea débil, privado del perfume ilimitado
dónde mora el espíritu sin calzado de una tarde de pinos.
ϴ

Mayo 30, 2018
© 2018 Gabriela Ponce de León, La Dama Azul. Todos los derechos reservados.

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